Hay pocas cosas que para el argentino es inmaculado, el
futbol es uno de ellos.
No importa si hay que ir a jugar a la canchita del barrio
con los amigos o mirar la final del mundo; para el argentino, el futbol es
importante en todo momento y circunstancia.
El día lunes corren chistes y cargadas en el trabajo y en la
escuela sobre lo que haya pasado en los partidos del fin de semana.
Los argentinos dicen que se puede cambiar de novia/o,
amigos, banda favorita y hasta religión… Pero nunca de camiseta. El infaltable
choripán, los trapos, las manos que se agitan…Los himnos propios y esos otros
dedicados al histórico rival, son parte del ritual de los domingos.
El amor del argentino a la selección
El futbol para los argentinos es indiscutidamente una
pasión. Escuchamos el himno nacional en una cancha y se nos pone "la piel
de gallina"
No se negocia un partido de futbol, mucho menos cuando juega
la selección, es la excusa perfecta para organizar reuniones, peñas, comidas
familiares y de amigos.
Es que es el momento donde las diferencias quedan de lado,
estamos todo en un mismo equipo, desaparecen todas las brechas.

