Los besos (depende la región va a ser 1 o 2), abrazos y palmadas en la espalda, el argentino es cálido con sus amigos, con simples conocidos y hasta con completos extraños. Acá saludamos con un beso al amigo del amigo, a todos nuestros compañeros de trabajo y hasta al médico. Esto no es habitual en otras culturas, pero a nosotros no nos importa: le estampamos un beso a cualquiera, aunque jamás lo hayamos visto antes o si lo vimos ayer.
NUESTRAS CONVERSACIONES
SI,
es así… los argentinos somos charlatanes,
eso es cierto. Entablamos conversaciones en cualquier lugar, con cualquier persona,
pero hay algo que es aún más llamativo, nosotros no conversamos, solo esperamos
nuestro turno para hablar. Terminar una idea sin ser interrumpido es casi una hazaña en
nuestro país.
Un poco atolondrados, nos gusta tener la razón y que escuchen nuestras
hazañas, hasta hablamos a los gritos a veces… y peor aun cuando se arma el
debate de política, religión o fútbol.
LA IMPUNTUALIDAD ARGENTINA
En Argentina tenemos
un concepto de la puntualidad bastante peculiar. Más allá de que existe
gente realmente impuntual o puntual, para el común de la gente, unos 15 o 20
minutos de retraso es algo perfectamente tolerable. Y, más aún, si se trata de
una reunión social. Si nos juntamos “tipo 9”, significar que la gente empezará
a caer a
partir de esa hora, pero de ninguna forma estarán todos
presentes a las 9 en punto. Inclusive, se acostumbra a que las reuniones duren
hasta muy tarde, porque justamente “empezamos tarde”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




