En Argentina tenemos
un concepto de la puntualidad bastante peculiar. Más allá de que existe
gente realmente impuntual o puntual, para el común de la gente, unos 15 o 20
minutos de retraso es algo perfectamente tolerable. Y, más aún, si se trata de
una reunión social. Si nos juntamos “tipo 9”, significar que la gente empezará
a caer a
partir de esa hora, pero de ninguna forma estarán todos
presentes a las 9 en punto. Inclusive, se acostumbra a que las reuniones duren
hasta muy tarde, porque justamente “empezamos tarde”

