SI,
es así… los argentinos somos charlatanes,
eso es cierto. Entablamos conversaciones en cualquier lugar, con cualquier persona,
pero hay algo que es aún más llamativo, nosotros no conversamos, solo esperamos
nuestro turno para hablar. Terminar una idea sin ser interrumpido es casi una hazaña en
nuestro país.
Un poco atolondrados, nos gusta tener la razón y que escuchen nuestras
hazañas, hasta hablamos a los gritos a veces… y peor aun cuando se arma el
debate de política, religión o fútbol.

